sábado, 13 de junio de 2015

La mortalidad, la inmortalidad y el arte.



    La vida es un viaje en tren con un sinfín de paradas. Un camino en el que puedes decidir mirar el paisaje o bajar la vista hasta la siguiente parada, en la que tu decides quien baja o quien sube.
    Una larga travesía en la que siempre te sigue la gente querida o, en caso de los solitarios, de su única compañía. 
    Hasta que el vehículo descarrila, llevándolo todo a su FIN.

    Y la misma historia se repite, en cada una de las vidas presentes.

    Aun siendo más bonito lo efímero de la situación, dándole más elegancia al asunto, el humano siempre ha buscado como poder sobrevivir al choque. A la última parada que es la muerte. 

    La inmortalidad ha derivado en su mayoría hacia lo fantasioso, y (sin la intención de ofender a nadie) por ende se creó Dios y sus parajes en el cielo, el ''paraíso'' donde podríamos vivir eternamente en el caso de haber sido ''buenos''. O, como otra alternativa, el Diablo, destinados a mantenernos en un eterno ''castigo'' por haber sido ''malos''.
    No solo hablamos de deidades, si no también, de seres tan fantasiosos como los otros dos mencionados, y voy a hacer una breve lista:

  •     Vampiros
  •     Elfos 
  •     Magos 
  •     Deidades (Las cuales no tienen solo ese fin, si no también el de controlar)
  •     Licántropos  (Ahí también entramos en el tema de la regeneración)

    Así la gente ha sido llevada a creer en un edén de posibilidades para poder ser más longevos. Desde la magia de beber agua en un pozo, hasta la extraña creencia de que al morir, su alma seguía en vida. Pasando por la reencarnación y por la vida tras la muerte en un cuerpo físico.
    La gente durante mucho tiempo fue engañada por la imaginación de alguien, creyendo que podrían encontrar la salvación, en un mordisco o en un ser todopoderoso que nadie puede ver. Cuando ellos mismos tenían la respuesta en la palma de sus manos. Todas esas historias creadas, ya fuere por miedo o por fe, han dado vida a eso que tantas veces y tantos años se ha buscado.
    Que mejor manera de inmortalizar algo, que haciendo una historia sobre ello.
    

    Sí. Los libros, cuentos, las novelas, películas, series. Todo son historias que nunca morirán. Las canciones y las pinturas. Arte que puede ser en un sinfín de recreaciones. Siempre reencarnando en un estilo nuevo, pero siempre en su esencia. Viviendo en cuerpo y alma, sin necesidad de beber sangre.

    La gente de este mundo sigue creyendo, sigue esperando, sigue buscando como puede volver al ser humano inmortal, de una manera física, o espiritual, cuando solo tienen que ser pintados en un cuadro, relatados en una biografía o cantados en una rítmica melodía. Que mejor manera de recordar a alguien, que teniéndola siempre presente al leer un libro o mirar pinturas.

    He de nombrar sin decoro a personas como Van Ghog, Da Vincci, Donatello, Platón, Ulises, Antonio de Vega, Eduardo Mendoza, Paco de Lucía, Federíco García Lorca, Bram Stocker, Becquer, El Cid, y un eterno bosque de genios que no morirán nunca.

    Y lo mejor, es que todos ellos murieron pudiendo ser recordados por todos.

   Piensa siempre, que la inmortalidad está en la palma de tu mano, o en una sola vibración de tus cuerdas vocales. Vive siempre el presente, y déjale el resto al arte de tu carácter, el hará mella en la mortalidad ajena.

Bien, Tras esta larga entrada que no venía a cuento, me presento. Soy Juth ¡Un placer! Una de las escritoras que deberían estar escribiendo, pero no lo hacen. Amargada persona y mejor lectora. No quizá la mejor presentación, pero así me creo. Espero que os haya gustado y, hasta la próxima.

1 comentario:

  1. Pues bastante interesante la entrada, la verdad.

    La inmortalidad alcanzada mediante el arte. Una buena forma de verlo, aunque no sólo el arte da la inmortalidad. También la dan algunas grandes proezas humanas.

    En cuanto a otros aspectos, faltan algunas tildes diacríticas y se escribe "Gogh", no "Ghog"

    Nos seguimos leyendo~~ ^^

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